Le doy al botón, suena una canción y me dejo llevar. Da igual qué canción sea, creo que es alguna de Nawja Nimri, pero también podría haber sido alguna de Pastora o de cualquiera de las voces prisioneras en mi mp3. Da igual quién cante o qué cante, incluso cómo cante. Lo que de verdad me importa es lo que me transmita la canción.
Cierro los ojos y me dejo llevar. Ya no oigo los coches que imprimen sus huellas dactilares en el asfalto. Tampoco escucho al grupo de chicos y alguna que otra chica que quedan a las puertas de la urbanización donde vivo a drogarse para evadirse de una realidad que son incapaces de afrontar.
La canción me envuelve, y los problemas desaparecen, ya no tengo que madrugar, ni que estudiar, ni que discutir, ni que pagar facturas. Sólo tengo que tumbarme y dejar que pasen los segundos y la mente en blanco.
Creo que ya ni siquiera oigo la canción y dudo mucho incluso que esté pensando en algo. Sólo sé que me siento bien, que estos son los primeros minutos que me dedico al día a mí solita. Y me gusta sentirme así de aislada y al mismo tiempo protegida del mundo.
La canción termina, pero yo aún estoy siguiendo delfines.
miércoles, 5 de diciembre de 2007
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4 comentarios:
La mágia de la música...la mágia de la imaginación.
Cuánta razón tienes!!! A mí me pasa igual, me pongo el mp3 y me evado de la realidad, sólo existe esa canción en mi cabeza, realmente a veces ni tan siquiera me paro a escuchar la letra...pero me hace sentir bien. Qué haríamos sin la música!!!
Un beso hermanita.
TQM!!!
Bueno hermanita ya me tengo que meter aquí para darte un toque eh...A ver si actualizas que me meto todos los días a ver tu página y nada de nada eh...vaya tela...jejeje.
Un besito guapa!!!
TQMMMMMMMMMMMMM
Por cierto!!!! Tengo que contarte una cosa jejeje, a ver si te pillo por el msn!!!
Buenos relatos, encontre la pagina de casualidad. Pero pasare de vez en cuando por aqui para seguir leyendote (si no te molesta).
Un saludo
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