sábado, 27 de octubre de 2007

Silencio

Silencio. Sólo me dejaste un silencio que sonaba a interrogante. Más bién a pregunta retórica.

La habitación, bañada por la luz morada del atardecer calla esperando una respuesta a las múltiples preguntas que me hago, aun sabiendo que nadie las va a responder.

Al principio, lo único que destacaba en la habitación era el tic-tac del reloj. Ahora ya ni lo escucho. Sólo escucho este silencio atronador que casi me enloquece.

Ahora que el calendario se deshoja lentamente y sin remedio, ya no hay esperanza para la esperanza.

Silencio, ya no hay más que un silencio que lo hiela todo. Y yo me quedé sin abrigo...

2 comentarios:

San Paco dijo...

Se confirma el hecho de que lo bueno, si es breve... resulta dos veces bueno. Tanto sentimiento en apenas una decena de frases. Sigues siendo la caña. Un "silencioso" aplauso desde mi humilde rincón.

Nadia dijo...

Muchas gracias otra vez por tus palabras. ¡Da gusto leer cosas así!

¡Un saludo!